PUBLICADO EN EL UNIVERSAL EN EL 2021
El 14 de diciembre de 1999, mientras todos los venezolanos ni siquiera imaginábamos la tragedia que se avecinaba en el estado Vargas por efectos de las incesantes precipitaciones, el fotógrafo caraqueño Eugenio Opitz se trasladó al Parque Henri Pittier, en el estado Aragua, para fotografiar los arroyos y riachuelos del lugar, por entonces, llenos de agua por la lluvia que caía con fuerza.
La noche de ese día, Opitz llegó a su casa en Caracas. El aguacero no amainaba. “Fue un desastre total lo que luego transmitieron por televisión. Quedé impresionado y pensé que en esas carreteras angostas que atraviesan el parque Henri Pittier hasta llegar a la costa del pueblo de Choroní o a Bahía de Cata, pudiera haberme tapiado cualquier derrumbe, pero eso no sucedió afortunadamente”, recuerda el fotógrafo, que dejó sus estudios de Biología en la Universidad de Oriente para dedicarse de lleno a la fotografía.

La serie Derrumbes es, pues, un accidental ejercicio de premonición. “Pensé en bajar a La Guaira, pero nunca me gustó hacer fotos de tragedias aprovechándome de desgracias ajenas. A los dos días volví al Henri Pittier y me encontré con deslizamientos menores en la carretera vía Cata y también por la de Choroní; tal como sospechaba había derrumbes en la zona. Y los registré con película. Las hice porque no paraba de pensar en el evento de Vargas”.
-¿Qué preguntas se hizo ante el poder destructivo de la naturaleza?, ¿y qué preguntas se hace sobre ese mismo poder en los seres humanos?
-Me pregunté: ‘¿Cómo pudo suceder?, ¿y por qué no ocurrió hacia el lado de Caracas?'. Con el tiempo y las investigaciones que se hicieron pude conocer las respuestas. Según recuerdo una gran masa de agua se acumuló en las zonas más altas de El Ávila y como el agua siempre busca salir, arrasó con todo a su paso, sin avisar o pedir permiso. Ese es el poder devastador de la naturaleza que no se anuncia. Mientras, el hombre destruye con ignorancia y crueldad para su beneficio económico o con funestos propósitos políticos.
-¿Qué planteamiento estético se hizo para realizar la serie?
-En el momento en que fotografié los derrumbes en el Pittier quería abordar estéticamente el descubrimiento de rastros de belleza en la naturaleza a pesar del caos. Formas y texturas interesantes en rocas y vegetación.

-¿Por qué se decantó por el blanco y negro?
-Elegí el blanco y negro porque el color en esta ocasión podía distraer el propósito de las imágenes. También, porque aprendí a hacer fotografía desde los 12 años con blanco y negro y me marcó apasionadamente hasta el día de hoy, aunque sea digitalmente. Mi mente funciona mejor visualizando en blanco y negro para crear imágenes, a pesar de que también me gusta captar el color.

-¿Qué quiere expresar Eugenio Opitz a través de la fotografía?
-Perfeccionismo, belleza, realidad en mi forma de percibir el mundo y comunicarlo a través de eventos, lugares, personas o criaturas. Ver lo que tal vez otros no miran y compartirlo con todos. La fotografía me ha dado un gran estímulo para crear y también me ha brindado muchas alegrías. Me ha retado para profundizar en técnicas y conocimiento; el desafío constante de los adelantos tecnológicos de hoy en día en el mundo digital.
-La pandemia parece colocar a la humanidad frente a otro tipo de derrumbe, ¿encuentra alguna conexión entre el deslave de Vargas y el Covid-19?
-La pandemia del Covid-19 y las que vengan no van a tener un vínculo directo con el deslave de Vargas. Pero hay una conexión de derrumbe entre ellas respecto a la zozobra, incertidumbre, miedo y desasosiego que despiertan en la gente. La humanidad siempre ha superado las catástrofes que la han azotado en la historia hasta ahora. Yo confío en el hombre y en sus recursos, la inteligencia e instinto de supervivencia.
@juanchi62

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